Un ritual de cumpleaños

Cada año, llegando mi fecha de cumpleaños, me tomo el tiempo para reflexionar sobre mi vida y planear mi ritual de cumpleaños. Algunas personas me preguntan por un ritual de cumpleaños. Para mí, es algo tan personal, que plasmarlo en un papel como una receta que debe seguirse paso a paso, me parece más superstición que trabajo interior. Cada año vivo cosas diferentes, descubro sombras personales diferentes, tengo diferentes sueños y por supuesto, cada año mi ritual es diferente. Y contrario a lo que la gente cree, no tengo un libro secreto de rituales. Más bien mi cabeza es una productora infinita de rituales y cada ritual surge de una inspiración y esa inspiración surge del momento específico por el que estoy pasando.
Sin embargo hoy, quiero compartir la estructura principal de mis rituales de cumpleaños. Y cuando digo estructura, es más bien los posibles pasos que realizo antes y durante mi cumpleaños.Lo más importante, es tomarse el tiempo. El tiempo para reflexionar, para idearlo, para crearlo en la mente y el tiempo para ejecutarlo. Al fin y al cabo, es una nueva vuelta al Sol.

1. Días antes: Reflexionar sobre el último año. Por supuesto listar los logros y agradecerlos, pero ir más profundo en las emociones actuales. Qué situaciones generan emociones positivas y qué situaciones me generan emociones negativas.

2. Día anterior: Despedirse del pasado a través de diferentes acciones de soltar, por ejemplo, organizar el armario y sacar ropa que ya no se usa más, organizar los archivos del computador, hacerse un baño o algo más drástico como lo que hice hace 5 años y este año nuevamente, cortarme el pelo muy corto. Se puede complementar con una fogata que represente la despedida del pasado y todos los bloqueos y saboteos que autogeneré y su transformación en luz a través del fuego. Mi pelo nunca ha sido recibido para donación, entonces este año también terminó en la hoguera.

3. El día de cumpleaños: Para mí la hora es lo de menos. Es más importante el momento en que sé que voy a estar totalmente en mi ritual sin interrupciones y sin asuntos pendientes por hacer. El no tener límite de tiempo es lo más importante. No porque tenga que ser un ritual largo y entre más largo poderoso. No. Límite de tiempo porque en el ritual realizo todo lo que he aprendido en Magia y porque
pasa, que aún teniendo el paso a paso escrito en el papel, me permito improvisar ya que las ideas siguen surgiendo.
Una vez creado el círculo, me tomo unos minutos de meditación. A veces lo hago con música, a veces en silencio, a veces con meditaciones grabadas con mi propia voz o con la voz de algún maestr@ del pasado. Lo importante es que esa meditación sea acorde al ritual y su intención.
Después, entro en silencio total y canalizo un mensaje o me apoyo en los oráculos para recibirlo. Para mi cumpleaños siempre la pregunta es similar, pues durante la reflexión de los días anteriores ya he caído en cuenta de mi responsabilidad en cada situación de vida y eso me lleva a tener más claridad del camino a seguir. Simplemente pido consejo hacia ese camino que previamente ya he decidido seguir.Y con base en ello, creo compromisos conmigo misma y escribo mi ABC. el ABC es una técnica de PNL que se realiza en la ducha. Agradezco el pasado, bendigo el futuro, me comprometo con el presente.
Posteriormente unjo mi vela de cumpleaños con un aceite y durante los siguientes días observo cómo se comprota la vela, qué formas va adquiriendo y qué mensajes me va dando. Algunas veces ato una cinta de un color en particular alrededor de la vela y digo algún encantamiento en los nudos.
Cierro esta parte con una nueva meditación, abro el círculo y consumo mi ofrenda como una forma de aceptar y recibir las bendiciones. Normalmente mi ofrenda es un poco de vino o un licor que me guste y un trozo de pan. Este año hizo mucho frío así que fue con Glühwein (vino caliente con especias) y unas galletas de arroz con Nutella. Hace ya 3 años que durante el momento de la ofrenda invito a mi esposo a participar de ella. Es para mí el cierre perfecto, pues comparto con él mis percepciones del ritual, los mensajes recibidos, mis sensaciones y así mismo él, las suyas.

4. Días después: Celebro con amigos mi cumpleaños, pero dentro de esa celebración saco tiempo para compartir con ellos un pequeño ritual con mi vela de cumpleaños. Este año fue la primera vez que lo hice aquí en Alemania. Invité a 4 amigas, y fue algo sencillo, corto pero especial. Cada una pudo ungir la vela, reflexionar sobre lo que desea recibir y sacar una carta con un mensaje. Y después seguimos disfrutando de la celebración.

Y ya. Eso es lo que hago en mi cumpleaños. Espero que les de una guía para realizar el propio y que sus cabezas se vuelvan también productoras de rituales. Sin embargo, quiero recalcar que además del tiempo, otro punto importante del ritual (y de cualquier acto de tipo espiritual) es que nos lleve a ese estado de neutralidad donde queden en suspenso nuestros juicios, temores y penas y nos lleven a un estado donde podamos Ser y convertirnos en nuestro objetivo. Un ritual para pedir, acrecentará nuestra carencia. Un ritual para llevarnos a ese estado de Ser es el que nos sirve de vehículo para nuestra transformación y así la de nuestra vida.
Es por ello que un ritual de cumpleaños, es algo personal.